Un álbum asesino, en efecto

El álbum que revolucionó el Heavy Metal sigue causando estragos en aquellos que se encuentran con él incluso en estos días.

A 40 años de su lanzamiento, hoy me gustaría volver en el tiempo y tratar de entender porque “Killers” es uno de los discos más emblemáticos e influyentes del género y, al mismo tiempo, frecuentemente pasado por alto.

Nos ubicamos en un periodo donde la “New Wave of British Heavy Metal” (Nueva ola del heavy metal británico) ya había comenzado a emerger con fuerza, y quienes serían los encargados de encabezar este movimiento ya habían desprendido su magnum opus en 1980; títulos como “British Steel” de Judas Priest, “Wheels of Steel” de Saxon, o el debut homónimo de Angel Witch ya andaban por las calles y las siglas NWOBHM empezaban a ser más recurrentes en la escena londinense.

Iron Maiden también fue una de aquellas bandas que irrumpieron en la escena. En su caso, fue el debut auto-titulado que los puso en el mapa; pero a diferencia de Saxon o Judas Priest, quienes ya venían con años de trayectoria y experiencia a la hora de editar su arte, Harris y Cia se vieron afectados por la indiferencia de Will Malone, productor del álbum debut, logrando que independientemente de lo magníficas que hayan sido las composiciones, carezcan de la potencia que otros discos contemporáneos tenían. El mismo Steve ha declarado en múltiples ocasiones que siempre estuvo disconforme con la producción, y que las guitarras “no eran lo suficientemente pesadas”.

Promotional portrait of British heavy metal group, Iron Maiden, 1981: (L-R) Steve Harris, Clive Burr, Paul Di’Anno, Adrian Smith, and Dave Murray. (Photo by Robert Ellis/Hulton Archive/Getty Images)

Los cimientos eran buenos; un debut con canciones como “Phantom of the Opera”, “Prowler” o “Remember Tomorrow” deberían haber sido motivos suficientes para que se transforme en un clásico instantáneo. Solo era cuestión de ajustar algunos detalles y el próximo trabajo sería infalible. Esos ajustes vinieron de mano de Adrian Smith y de otro factor clave para catapultar a Iron Maiden a un nuevo nivel; Martin Birch. A partir de este momento la banda comenzaba a competir cabeza a cabeza con los grandes nombres del género.  

El 2 de febrero de 1981, “Killers” le mostró al mundo que el heavy metal podía ser más veloz y aguerrido sin resignar la carga melódica que caracterizaba al género en aquella época. La introducción con “The Ides of March” seguida de “Wrathchild” muestra este contraste entre melodía y contundencia a la perfección.

Pero lo que más se enfatiza en éste disco no es la pesadez sino la velocidad; “Murdes in the Rue Morge”, “Purgatory” y especialmente el instrumental “Genghis Khan”, la cual posiblemente sea la canción más feroz en la discografía de la banda hasta el día de la fecha, mostraban una Doncella que no daba tregua. Y esto en parte se debe a la implacable ejecución de Clive Burr tras los parches, quien llevó a que las composiciones se sientan más frenéticas que nunca y le dio espacio a Paul para poder mostrar la fiereza característica del Punk Rock con el cual él se sentía tan identificado; “Drifter” y “Twilight Zone” tienen las performances vocales más sobresalientes de su carrera con la banda.

Paul Di’Anno y Steve Harris en vivo. Foto: Ross Halfin

Pero no todo es “palo y a la bolsa” en el álbum. La diversidad la traen los cortes como “Innocent Exile”, especialmente en la sección que precede al solo, y “Prodigal Son” que muestran la gran influencia que fueron para Harris las bandas de rock progresivo de los años 60’s/70’s. Párrafo aparte para la canción homónima, que injustamente ha sido prácticamente olvidada por completo por la banda a la hora de armar su repertorio en vivo, la cual fusiona todos los elementos que hacen de este LP tan grandioso: un Paul visceral relatando la visión de un asesino, las guitarras de Murray/Smith entrelazándose durante toda la canción, Clive demostrando porqué era el batero ideal para ésta primera época de la banda y un Harris hambriento por demostrar que era el mejor bajista de la escena.

Es una clara progresión con respecto al debut y no solo a nivel compositivo. La participación de Martin Birch logró que la banda estuviese al mismo nivel de otras agrupaciones ya establecidas y también fue el álbum que los embarcó en su primera gira mundial, aterrizando en Norteamérica como soportes de Judas Priest, y en Japón, donde grabaron su primer show en vivo titulado “Maiden Japan”.

Dave Murray, Steve Harris y Adrian Smith en vivo. Foto: Ross Halfin

Entonces, ¿Por qué “Killers” suele ser desestimado por muchos? La respuesta es que tuvo la desgracia de estar en el medio del debut, y entre uno de los discos más importantes de la historia de la música: “The Number of the Beast”, que tomaría por asalto a todo el mundo.

Por eso este 40 aniversario es una buena excusa para que volvamos a agarrar esta obra maestra, que fue parte de los cimientos del proto-Thrash y del Speed Metal, e influenció a miles de músicos en el mundo, y le demos el reconocimiento que se merece; para rememorar los tiempos en los que la banda quería salir a comerse el mundo, y que sin dudas lo lograron.