Prisionera de las 4 cuerdas

En el fan experience de hoy, Camila Sorof nos cuenta sobre como el característico sonido del Fender Precision de Steve Harris, la llevó a convertirse en bajista.


¡Hola! Me llamo Camila y tengo 22 años.

La primera vez que escuché un tema de Iron Maiden fue a los 6 años (escucho heavy metal desde esa edad) pero la realidad es que a los 11 años empecé a ser re fanática de la banda. Y a medida que fui conociendo más temas sentía que me volvía loca, en el buen sentido obvio.

Iron Maiden fue un antes y un después en mi vida en todos los sentidos. Mi principal inspiración y razón por la cual empecé a tocar el bajo fue Steve Harris.

Todo empezó cuando estaba mirando el recital “Rock in Rio” del año 2001 y entre tema y tema empecé a escuchar un sonido que resonaba y me encantaba: ¡era el bajo de Steve! Fue ahí cuando le pedí a mis viejos que me compren mi primer bajo porque quería aprender a tocar. El primer tema que aprendí a tocar fue “The Trooper” porque mi hermano toca la guitarra y me enseño la base del tema. Fui a tres profes de bajo diferentes, pero cada uno de los temas de Maiden que aprendí fue por cuenta propia. Algunos de los temas que más disfruto tocar son “Phantom of the Opera”, “Stranger in a Strange Land”, “Be Quick Or Be Dead” y “Hallowed be thy Name”.

Fui a verlos en el 2011 cuando presentaron el disco “The Final Frontier” y estaba muy feliz ya que ese era mi primer recital de heavy metal y de Iron Maiden, acompañada de mi hermano y mi papá. Luego fui a verlos en el 2013 cuando hicieron la gira de los clásicos que incluían en su mayoría temas de mi disco favorito, “Seventh Son of a Seventh Son”, también acompañada por mi hermano y mi papá.

Pero el mejor recital fue en el 2019 ya que era una experiencia nueva para mi porque era la primera vez que iba a campo y me acompañaba un amigo. Todo en ese recital fue una locura: ¡me mojé toda la mañana camino a Liniers y casi me desmayé en el segundo tema! Pero lo mejor fue que estuve re cerca del escenario y pude verlo a Steve. ¡Recuerdo que cuando lo vi apuntando con el bajo sentía que mi corazón iba a estallar porque era una mezcla de emociones que no puedo explicar! Lo más cómico de todo esto es que cuando terminó el recital nos fuimos con mi amigo a dormir al metrobus de Palermo, porque vivimos en Mercedes (Bs As) y estamos a dos hs. de Capital, y lo peor es que el micro para volver llegaba recién a las 5 am.

Mi locura por Iron Maiden llegó a tal punto que para mis 15 pedí de regalo el Fender precision bass modelo Steve Harris y como si eso fuera poco, me tatué la firma de Steve en mi brazo (el bajo tiene su firma en la parte de atrás del clavijero).

Ojalá algún día pueda conocerlos, ya que Iron Maiden es todo para mi.

¡Saludos!


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