The Red And The Black (El Rojo y El Negro)

(Harris)

“The Red and the Black” es uno de los puntos más altos de la placa. Musicalmente tiene una extensa parte instrumental típica de las canciones que Steve Harris compuso en solitario desde siempre con “Phantom of the Opera” como puntapié inicial.

La historia que relata la canción tiene que ver con un adicto al juego o un apostador, al igual que en “The Angel and the Gambler” (aunque por suerte, esta canción dista mucho de esta última tanto lírica como musicalmente hablando). El protagonista es tentado desde el inicio por aquellos “Demonios que invaden la noche”, a entrar en el “Salón de espejos”, que es una referencia a un hall de juegos o un casino, y las formas cambiantes que el protagonista ve en los espejos, es una metáfora de la suerte que está corriendo: gana y pierde constantemente.

El protagonista comienza un camino sin retorno hasta que la culpa que carga se vuelve demasiado pesada: se ha convertido en un adicto al juego. En el momento que piensa que lo ha perdido todo, obtiene un golpe de suerte, y comienza de nuevo en un ciclo sin fin. Se dice que las personas que son adictas al juego no quieren escuchar la verdad de lo que son y les cuesta admitirlo. E incluso algunos llegan a hacer trampa para poder ganar. Por eso la canción se plantea la pregunta ¿Cuántas chances puede tener uno en esta lucha contra la suerte y el destino? El rey negro y la reina roja, son claras referencias a los colores de los naipes de tipo frances, utilizados para juegos como el Poker o el Black Jack. También, el rojo y el negro son los colores de la ruleta.

A fin de cuentas, el apostador se da cuenta del problema en el que se ha metido y ruega por alguien que venga a su rescate.