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Capítulo VI: La Etapa "X"
Textos escritos por Juanmaiden

Lanzamientos durante este período

The X Factor 1995 Best of the Beast 1996 Virtual XI 1998

La partida de Bruce Dickinson dejó sorprendido a todo el mundo. Tras la edición de los discos en vivo "A Real Live/Dead One" (editado originalmente en partes separadas) y "Live at Donington", sumados al video "Raising Hell", había una enorme incertidumbre sobre quién quedaría al frente de Iron Maiden. Para Diciembre de 1993, el elegido finalmente fue Blaze Bayley, el cantante formado en la banda Wolfsbane.

Blaze Bayley

Wolfsbane era una agrupación que se formó a mediados de los 80s en Gran Bretaña y se perfilaba como una de las nuevas promesas del Metal más clásico. Con una escueta discografía de cinco discos, el grupo había logrado un moderado éxito, sobretodo luego de haber tenido la posibilidad de salir de gira con Iron Maiden durante el tour de "No Prayer for the Dying". Este acontecimiento le permitió a Blaze Bayley, ya de entrada, entablar una estrecha amistad con la banda de Steve Harris. Hay quienes sostienen que este fue el punto más fuerte que Blaze tuvo a su favor a la hora de elegir al nuevo frontman de la Bestia. Esta teoría es bastante aceptable, si tenemos en cuenta que otros nombres como André Matos o Michael Kiske fueron barajados, y bien es sabido que estos vocalistas cuentan con un registro mucho más potente que el de Blaze, más acorde a las exigencias que las composiciones de I ron Maiden demandan. Caso contrario, la voz de Bayley contaba con un registro mucho más grave y opaco. Hasta se había rumoreado la posibilidad de la vuelta de Paul Di'Anno, algo totalmente ridículo, puesto que para La Doncella eso hubiese representado una marcha hacia atrás. También parece ser que el hecho de que Blaze sea inglés influyó en la decisión final de Harris (por sobre los dos ejemplos citados anteriormente). Sea como fuere, Harris hasta el día de hoy sigue declarando que Blaze fue la mejor opción que encontraron en ese momento, aún cuando los pronósticos no les eran los más favorables. Hipótesis aparte, mejor concentrarse en los hechos que son lo único que verdaderamente importan. Hay que mencionar también que el otro enorme desafío que tenía la banda, de cara a su nuevo álbum de estudio, era que por primera vez desde "Killers" no contarían con Martin Birch detrás de la consola para producir el disco. En esta oportunidad, la responsabilidad caería directamente en manos del propio Steve Harris y de Nigel Green, el ingeniero de sonido.

Promo de "The X Factor"

Para 1995, el quinteto se dirigió a los estudios Barnyard, en Essex para registrar su décima placa, que curiosamente llevó por nombre "The X Factor", quizás con la "X" haciendo referencia al número 10 en romano. Bayley llegó a declarar que se trató de "ese factor que sentíamos mientras grabábamos el disco" como haciendo referencia a la buena vibra que había en el estudio. Así fue como en Octubre de aquel año vio la luz la nueva producción de Iron Maiden, un trabajo que hay que ser sumamente cuidadoso a la hora de abordarlo; "The X Factor" representó un impacto muy grande por habernos mostrarnos a Iron Maiden sin Bruce Dickinson en las voces. La diferencia con Blaze Bayley era abismal. Es cierto que se trataba de un disco muy oscuro en todo sentido, no sólo por los matices que aportaba el grueso caudal vocal de Blaze, sino porque los climas y los arreglos en cada canción creaban una aura más bien depresiva (además de tocar temáticas más serias en cada tema, que generalmente narran un conflicto interno del individuo). También hay que mencionar que la banda, salvo por el directo "Man on the Edge", se dejó llevar completamente por sus influencias progresivas en cuanto a la duración de las composiciones, haciendo de "The X Factor", hasta ese entonces, el álbum de mayor duración en la discografía de la banda. Esto bien podría suponerse como una jugada estratégica muy bien planeada: al no contar con un cantante que se luzca, es lícito suponer que la banda buscó, de alguna manera, que los instrumentos cobraran mayor protagonismo. Aunque también esa teoría queda estéril cuando a la fecha sabemos que la banda sigue surcando los mismos rumbos en cuanto a la extensión de sus canciones (lógicamente, con el diario de mañana todo es más fácil de comentar). Hoy por hoy podemos decir que "The X Factor" es un disco que maduró con el tiempo, consiguiendo el respeto tanto por parte de los fans como de la crítica quienes reconocen que canciones como "Sign of the Cross", "Lord of the Flies", "The Aftermath", "Blood on the World's Hands" o "The Edge of Darkness"

Iron Maiden en vivo en 1995

no recibieron la valorización que realmente merecían. Pero en su momento, ese contraste tan marcado con la etapa más clásica del grupo no los benefició, llegando al punto de recibir críticas muy duras. Todo esto se dio en un momento en que el Heavy Metal más clásico pasaba por su peor momento; En EEUU, el llamado Nü-Metal encabezado por Korn marcaría la tendencia del Rock Pesado en esta segunda mitad de la década. En Europa, muchas propuestas variadas e interesantes estarían editando grandes obras maestras; sin embargo la atención de las grandes masas, en aquel entonces, era acaparada por el mercado norteamericano. La gira del disco, si bien no fue un éxito descomunal, le permitió a la banda mantener a una buena base de sus fans, como así también capturar algunos nuevos, llegando a algunos territorios en donde no habían llegado nunca antes como Medio Oriente y volviendo a mercados no tan frecuentados en el pasado como Sudamérica, donde la respuesta fue más que positiva. Consientes de que un nuevo grupo de jóvenes se acercaba al legado de Eddie, la banda en 1996 editó el compilado "Best of the Beast", una completísima colección de sus grandes clásicos que abordaba desde el material más reciente grabado junto con Blaze (además de un tema nuevo, "Virus") hasta material de "The Soundhouse Tapes". Nada más ocurriría hasta fines de 1997 cuando la banda empezó a trabajar en su nuevo disco. Así fue como en 1998, la onceava placa de Iron Maiden vería la luz, bajo el nombre de "Virtual XI"; la alusión no sólo hacía referencia hacia la numeración del nuevo álbum de estudio, sino que también se trataba de una metáfora del mundo del fútbol (la otra gran pasión de Steve Harris).

Promo de "Virtual XI"

virtual XI world tour

El escenario del "Virtual XI World Tour"

En concordancia con el año en donde se disputó la decimosexta copa del Mundial de Fútbol, en Francia, la banda tuvo la original idea de incorporar a su nueva gira mundial (sólo en algunos países) una serie de partidos de fútbol realizados entre los miembros de la banda, (sumando a algunos del crew), y entre periodistas y músicos ocasionales que aparecían en calidad de invitados según el país en donde se desarrollara el evento. En cuanto al disco en sí, "Virtual XI" debía terminar de ajustar los detalles en donde "The X Factor" no había resultado convincente, pero lamentablemente no fue así. Más bien, todo lo contrario. Si bien la placa cuenta con "The Clansman", una joya épica de nueve minutos que nada le envidia a ningún clásico de cualquier otra etapa de la banda (y también hay que mencionar que la voz de Blaze sonaba con más fuerza) el balance general del disco deja un saldo muy por debajo de lo esperado por una banda del calibre de Iron Maiden. "Futureal" y "Lighting Strike Twice" también eran canciones interesantes, pero los extensos pasajes instrumentales de "The Angel and the Gambler" o de "Don't Look to the Eyes of a Stranger" no termina ban de convencer. Aún cuando el despliegue escenográfico montado para esta gira haya sido muy impactante (en la línea de las grandes escenografías utilizadas por la banda en los 80s), las limitaciones de la voz de Blaze quedaron aún más en evidencia a la hora de ejecutar los clásicos de la banda. Sobre las tablas, Iron Maiden acusaba una preocupante falta de potencia. Si bien el éxito del grupo apenas se resintió, estaba claro que esta situación no se iba a poder sostener mucho más en el tiempo. Es por ello que antes de finalizar la gira (la cual concluyó en Argentina, en el marco de un Moster of Rock junto a Slayer, Soulfly, Helloween y Angra) la salida de Blaze era casi un hecho. Echarle la responsabilidad de lo acontecido al ex Wolfsbane sería una injusticia absoluta; Bayley en todo momento mostró estar más que comprometido con la banda y puso todo su empeño y dedicación.

La reunión con Bruce y Adrian en 1999

La realidad era que estaba ocupando un lugar que le quedaba demasiado grande. Aún cuando se rumoreó que Janick Gers ya no avalaba su desempeño en vivo, y que también hubo una discusión muy fuerte con Nicko McBrain, la banda jamás hizo declaraciones adversas hacia Blaze y siempre se refirieron a él como una gran persona que los acompañó durante aquellos años. "Solo puedo decir que estoy muy orgulloso de esos dos discos" llegó a declarar Steve Harris unos años más tarde. Y así fue como en febrero de 1999 la noticia que todos estaban esperando se hizo realidad: Bruce Dickinson volvía a Iron Maiden. Pero no lo haría solo. Se trajo consigo a otro viejo camarada que lo estuvo acompañando en sus últimas incursiones solistas; nada más ni nada menos que a Adrian Smith. Por lo tanto, a partir de ahora la banda contaría con tres guitarristas a falta de dos. Un nuevo capítulo se iniciaba en la vida de La Doncella. Uno tan fructífero que hizo callar a todas las bocas detractoras que vieron en su momento a esta reunión como "una reunión más" de esas que se dan frecuentemente en el mundo del Rock.

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