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Capítulo V: Ni Plegarias ni Miedo a la Oscuridad
Textos escritos por Juanmaiden

Lanzamientos durante este período

No Prayer for the Dying 1990 Fear of the Dark 1992 Live at Donington 1993 A Real Live/Dead One 1993

Lo que Iron Maiden logró en los 80s ya justificaría con creces su entrada y permanencia en el salón de los más grandes de todos los tiempos. Como bien sabrán los que vienen leyendo la historia hasta aquí, ya habrá visto a estas alturas que en el proceso hubo muchas marchas y contramarchas, miembros que fueron y vinieron, alegrías, frustraciones, festejos, agotamiento y, por sobre todas las cosas, shows y discos que permanecerán invencibles al paso del tiempo. Más allá de cualquier cosa, durante esta década que finalizaba, parecía ser que todo lo que Iron Maiden tocaba se convertía en oro. Lo cual no significa que todo lo que vino después no sea digno de resaltar (sino esta historia no seguiría), pero cuando Harris y los suyos fijaron que 1989 iba a ser el año en que los motores de la Doncella iban a quedar detenidos (algo que irremediablemente ellos necesitaban hacer sí o sí), inevitablemente bajaron la guardia en un momento en que el panorama musical iba a pegar un gran giro de cara a la nueva década. El éxito de Metallica era cada vez más creciente y los cuatro jinetes fijaron los 90s como su escenario ideal para salir a devorarse al mundo; Guns and Roses eran los nenes malos del momento y en Seattle estaba a punto de estallar la movida Grunge. Y, como se dijo anteriormente, el quinteto no estaba comprometido con continuar el legado Eddie en ese preciso momento.

El debut solista de
Bruce Dickinson

Solamente el video de "Maiden England" sería la única señal de vida que daría la banda durante 1989. Por lo demás, cada uno de los miembros se dedicó a sus respectivos proyectos personales. Aquí se hace importante destacar la figura de Bruce Dickinson: su incansable espíritu y su insaciable sed de permanecer siempre activo, lo llevaron a explotar otra de sus tantas virtudes: la escritura. Por lo que Bruce aprovechó este tiempo para editar dos libros, a la vez que grababa su LP debut como solista, "Tattooed Millonaire". El disco, con aires más bien Rockeros alejados del Metal, pasó bastante desapercibido, pero Bruce quedó muy conforme con el resultado, elevando las sospechas de que no estaba muy comprometido con su banda principal. De la misma manera, Adrian Smith se lanzó a su aventura solista con A.S.A.P (Adrian Smith and Project) y su disco llamado "Silver and Gold", también con una propuesta bastante alejada a la de Maiden. Bajo cierto clima de "desunión" en 1990 comenzaron las grabaciones para el nuevo disco. ¿Habrá influenciado eso en los resultados de la placa que estaban por grabar? Muy probablemente. En el ínterin Adrian confesó no estar muy comprometido con la banda, por lo que Steve Harris le sugirió que abandonara el barco. Primer factor determinante: Maiden se quedaba sin un gran compositor que le dio tantísimos clásicos. El reemplazante terminaría siendo un viejo conocido del grupo; Janick Gers. El blondo guitarrista conocía a Steve y a los suyos desde fines de los 70s cuando él era parte de White Spirit, una banda que no trascendió demasiado. Sí, fue un gran paso para Janick participar a principios de los 80s de la banda de Ian Gillan. Cuando Gillan desarma su banda para la reunión de Deep Purple en 1984, Janick estuvo varios años fuera de actividad hasta que Bruce lo llamó para su disco solista. Su elección fue algo bastante obvio. Janick poseía una gran técnica y un tremendo despliegue arriba del escenario. Sin embargo, no pudo aportar mucho para este nuevo álbum.

Janick Gers

Para cuando Gers ingresó a la banda, la pre producción estaba completamente terminada. Otro gran problema fue el conseguir un estudio para poder grabar. Tras varios inconvenientes y para no perder más tiempo, decidieron finalmente grabar en el granero de Steve Harris ("en algún lugar de Inglaterra") con el estudio móvil de los Rolling Stones. Resultado: un sonido bastante flojo. Bajo estas circunstancias nació "No Prayer for the Dying", un disco que, tomando en cuenta todo lo dicho, fue de una producción muy básica, sobre todo comparándolo con los dos discos previos. Leyendo declaraciones de la banda, parecía ser que todo esto fue buscado intencionadamente. Según Harris "Este disco es una reacción a "Seventh Son of a Seventh Son", a nivel producción, esta vez muy básica. Quisimos reencontrarnos en una dimensión más razonable luego de una gira completamente delirante". En concordancia con las declaraciones del bajista estuvo el montaje preparado para esta gira, ya que dejaron de lado las grandes escenografías que tanto caracterizaron las giras previas. Asimismo, Nicko McBrain decía "El tiempo de descanso nos afiló la inspiración. Parecemos pibes de nuevo componiendo". Pero no fue tan así en realidad. La verdad es que esta "vuelta a las bases", recuperó la crudeza de las canciones de Maiden pero lejos de la espectacularidad a la cual tenían acostumbrado a todo el mundo. Si bien hay piezas destacables, y las ventas fueron muy altas, "No Prayer for the Dying" está muy por debajo de lo que Maiden puede ofrecer, al punto de que quizás sea la producción más floja en la historia de la banda. "Tailgunner", "Holy Smoke" y "Bring your Daughter...To The slaughter" (originalmente, esta última Bruce la preparó para su disco solista) fueron los simples elegidos y en vivo sonaban muy potentes, a la vez que también entraron en lo más alto de las listas británicas. También las subestimadas "Run Silent, Run Deep", "Mother Russia" (quizás, la única que tenga un deje épico en toda la placa) o la propia "No Prayer for the Dying" se dejan oír con gusto, pero no podemos perder de vista que fue un retorno a la actividad demasiado discreto, sobre todo luego de la enormidad que representó "Seventh Son of a Seventh Son", tanto en su producción como en su gira de presentación.

Iron Maiden en vivo en 1990

Sea que haya sido porque la situación interna de la banda no era la mejor antes de empezar a grabar el álbum o sea porque efectivamente decidieron encarar esta nueva etapa con mucha (demasiada, diría yo) calma, el inicio de la actividad de Maiden en los 90s encontró en "No Prayer for the Dying" un importante traspié. Había que recuperar el terreno perdido, y de cara a su nueva placa (la novena) Maiden realizó un trabajo mucho más consiente, y además también acorde a los tiempos que corrían. Cuando Metallica dominaba la escena, y cuando la depresión del Grunge sustituyó al clima alegre del Glam, Iron Maiden se despachó con "Fear of the Dark", un disco que nos traía a la banda de Steve Harris agresiva como pocas veces se la escuchó. Ahora con un sonido más trabajado (gran labor de Martin Birch) La Doncella vino a decirnos que un tropezón no es caída y que ahora estaban más fuertes y unidos que nunca. Muchas cosas cambiaron en la previa a este disco en comparación a su antecesor: en primer lugar los cinco miembros de la banda se dispersaron alrededor del mundo para hacer una grandísima gira de promoción. Luego, se pensó en el armado de escenarios con escenografías y telones de fondo más destacados que los fans habían echado tanto de menos en su gira anterior. Luego, las canciones hablaban por sí solas. Cuando "Fear of the Dark" salió en Mayo de 1992 se convirtió en el tercer larga duración de Iron Maiden en llegar al puesto número 1 de los charts ingleses.

Promo "Fear of the Dark" 1992

El álbum era muy diverso, con un Bruce Dickinson que dejó de lado el perfil más melódico de su voz para mostrarnos su faceta más aspera y seca, lo cual le daba otra tonalidad a las nuevas composiciones. "Be Quick or be Dead", el tema de apertura, dejó sorprendido a más de uno por la potencia con la que contaba. En similar sintonía se encuentran "The Fugitive" o "Judas Be My Guide", aunque también había momentos más calmos como en la balada "Wasting Love" que nos muestra a un Janick Gers (ahora sí) metido de lleno en la composición del álbum. Los aires épicos volvían a decir presente en temazos como "Afraid To Shoot Stranger" (inspirada en la Guerra del Golfo durante aquellos años) o la soberbia "Fear of the Dark", que desde aquel entonces jamás abandonaría el repertorio de los recitales de La Bestia. Se puede hablar, entonces, de que un aura oscura envuelve la tónica general de todas las canciones, incluso en la hard-rockera "From Here To Eternity". Otra grandiosa gira le siguió a la presentación de este nuevo álbum, la cual nos trajo a la banda por vez primera a nuestro país; aunque en una presentación un tanto desdibujada por los problemas técnicos, se empezó a generar así el estrecho vínculo de la audiencia latina con la legendaria banda británica. Iron Maiden parecía que había recuperado gran parte del terreno perdido y, a diferencia de lo sugerido por el título de su nueva placa, estaban aparentemente sin miedo alguno a no cederle espacio a las nuevas tendencias. La prueba definitiva de ello llegaría con su segunda actuación como cabezas de cartel en el Monster of Rock de Donington el 22 de Agosto de 1992, secundados por Skid Row, Slayer, Thunder y W.A.S.P.

Festival de Donington, 1992

Otra apoteótica presentación Maiden llevaría a cabo sobre aquel escenario, la cual sería registrada para un futuro disco y video. Recuerda Dave Murray "Para esta oportunidad, pudimos disfrutar mucho más del show, ya que la primera vez que tocamos en Donington estábamos muy nerviosos". A modo anecdótico, Adrian Smith se subiría al escenario a cerrar con ellos el festival con "Running Free". Todo parecía estar marchando sobre rieles nuevamente hasta que en febrero de 1993 llegó la noticia que tomó por sorpresa a todo el mundo del Metal: Bruce Dickinson abandonaba Iron Maiden. Declarando estar "dormido creativamente" junto a sus compañeros de siempre, el pequeño gran inglés decidió seguir su carrera artística por su cuenta. Sorprendía esta noticia, ya que a diferencia de lo ocurrido en "No Prayer for the Dying" donde el fantasma de la separación hizo acto de presencia más de una vez, a Bruce se lo notaba más comprometido que nunca. Fue uno de los golpes más duros que recibió la Doncella en toda su carrera. Pero las palabras de Harris son más interesantes, de cara al próximo capítulo: "'Esta no es una buena época', llegué a pensar, 'mejor dejarlo todo acá'. Pero al día siguiente me levanté y dije 'Qué mierda! Aún tenemos muchas cosas por lograr y por sobre todas las cosas, todavía creo en Iron Maiden'"

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