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Capítulo IV: Viviendo en la Cima
Textos escritos por Juanmaiden

Lanzamientos durante este período

Somewhere in Time 1986 Seventh son of a Seventh Son 1988 Maiden England 1989

Iron Maiden en 1985 había llegado a su nivel de mayor grandilocuencia. Sin dudas se habían consagrado como la banda más grande del Heavy Metal en aquel momento. "Live After Death" fue la prueba irrefutable de ello. Pero el precio pagado fue bastante costoso; el esfuerzo que le demandó al quinteto haber logrado tal epopeya los dejó agotados, física y mentalmente.

Promo Somewhere
in Time

Lo que Dickinson nos cantaba en el tema "Powerslave", "dime por qué tengo que ser un esclavo del poder" no se escapaba demasiado de la realidad que vivía el grupo en aquellos años. Había que tomarse un pronunciado descanso antes de que la situación se torne incontrolable. Para 1986 varios acontecimientos se estaban llevando a cabo en el mundo musical, antes de que la Doncella de Hierro encendiera sus motores nuevamente. Quizás entre lo más trascendental se deba destacar el hecho de que Estados Unidos empezó a quitarle cada vez más espacio a Inglaterra como líderes de la cultura pop y musical en general. Por supuesto que grandes grupos continuarían saliendo de las Islas Británicas, pero es innegable que el ojo del huracán comenzó a moverse de una costa del Atlántico hacia el otro, casi llegando al Pacífico, focalizándose más puntualmente sobre California, donde la escena metalera presentaba dos vertientes tan atractivas como opuestas entre sí. Por un lado, el llamado Glam Metal o el AOR encabezado por Mötley Crue hacía estragos en la escena californiana, donde su propuesta de Rock Duro pero accesible y comercial marcó a toda una generación, llevando un paso más allá la estética impuesta por Kiss en la década anterior, con las toneladas de espray en el pelo y los kilos de maquillaje en el rostro. En la otra punta diametralmente opuesta, se encontraba la escena del Thrash Metal viviendo también su época de esplendor. Siguiendo las enseñanzas de Mötorhead, la tropa liderada por Metallica se animó a llevar al sonido del Metal a un nuevo nivel de agresividad, editando aquel año placas inmortales como "Master of Puppets", "Reign in Blood" o "Peace Sells..But Who is Buying?" Ambas tendencias tenían algo en común: las dos tomaron los pergaminos dejados por Iron Maiden y Judas Priest (además de tantos otros) y, cada una para su lado, los ajustaron a sus fórmulas inventadas. Para colmo, Guns And Roses estaban a punto de editar su "Apetite For Destruction" con el cual patearían el tablero de juego; y si bien a los "fiesteros" 80s todavía les quedaban mucha tela por cortar, desde la escena más under comenzaban a surgir propuestas que irían anunciando que en la próxima década las cosas iban a ser bien distintas.

Escenario del "Somewhere on Tour"

Iron Maiden, fieles a su estilo, siguieron en la suya y sin prestarle demasiada atención a lo que ocurría en el resto del mundo (como hicieron siempre) se preparó para editar su nuevo disco. Para esta nueva placa, La Doncella de Hierro se animó a utilizar sintetizadores para algunas de sus nuevas canciones. Sin excederse demasiado con este nuevo recurso, el resultado fue brillante, comenzando así lo que algunos denominaron la "era progresiva de Maiden en los 80s". Hay quienes sostienen que en este período Maiden no realizó cambios tan de fondo como quizás ellos supondrían y que la banda comenzaba a repetirse un poco a sí misma. Curioso es el hecho de que, hoy en día con la banda ya metida de lleno en composiciones de larga duración y complicados arreglos instrumentales, hay quienes imploran porque la banda vuelva al sonido de los 80s. Opiniones aparte, el hecho indiscutido seguía siendo el mismo: las grandes canciones continuaban reproduciéndose en cantidades industriales. Grabado una vez más en las Bahamas, "Somewhere in Time", editado en Septiembre de 1986, volvía a traernos un listado de temas que hacían justificar cada centavo abonado por el disco. Su portada, que esta vez nos traía a un Eddie en versión cyborg en una ciudad futurista y con constantes referencias a la historia (hasta entonces) de Maiden, se convertiría en otra de las favoritas de los fans. Como se dijo, los sintetizadores no cobraron un relevante protagonismo, quizás porque la banda no se quiso jugar como hizo Judas Priest con su reciente "Turbo", (quienes fueron condenados en su momento por haber bajado tan pronunciadamente los decibeles de su sonido) pero sí inevitablemente le restaron cierta parte de la agresividad a las nuevas canciones maidenescas. Eso le abrió paso a composiciones como "Wasted Years", quizás la canción más comercial que Iron Maiden haya compuesto jamás. Aquí también en este punto se hace importante mencionar la participación que tuvo Adrian Smith. Más involucrado que nunca en la composición, Adrian se despachó con temazos como la mencionada "Wasted Years", que junto con "Stranger in A Strange Land", también de su autoría, serían los simples seleccionados para promocionar el álbum. Pero también había magnificas composiciones que vinieron de la mano (como no podía ser de otra forma) de Harris, y así fue como "Heaven Can Wait" (con sus coros omnipotentes) "Alexander the Great" volvían a mostrarnos el perfil más progresivo de Maiden, con sus extensos pasajes instrumentales. No menos cierto es que temazos como "Sea of Madness" (otra de la autoría de Smith) o "The Loneliness of the Long Distance Runner" no tuvieron el reconocimiento suficiente.

En vivo en 1988

Una anécdota particular que se comenta es que Bruce Dickinson tenía la intención de hacer un disco íntegramente acústico, muy en la línea de Jethro Tull, y por eso en esta oportunidad sus créditos no figuran en ninguna canción. En palabras de Harris: "Bruce volvió agotado de la gira de 'Powerslave', su idea de grabar un disco completamente acústico no me parecía mala, pero yo no nos veía subiendo a un escenario a defender un disco así. De haber lanzado un álbum doble, esta idea quizás hubiese sido realizable, pero no era el momento de lanzarnos a una aventura de ese tipo." Anécdotas aparte, otra exitosa gira siguió la presentación del disco, llevando a la banda a recorrer casi todo el globo y dejando una vez más recuerdos imborrables en las mentes y en los corazones de sus seguidores. Tras otro período de unos cuantos meses para recuperarse (el grupo ya no volvería al ritmo tan desenfrenado de grabaciones y giras que caracterizó la primera mitad de la década) la banda se volvería a juntar para lanzar en 1988 su séptimo disco de estudio. Justamente en esta época, Harris quedó muy interesado en la novela del escritor norteamericano Orson Scott Card que narra la historia de Alvin Maker, el séptimo hijo varón de un séptimo hijo varón, un personaje torturado por sus propios poderes mágicos como la clarividencia para ver el futuro.

Escenario del "Seventh Tour..."

Al coincidir esta característica de este particular personaje con la numeración del nuevo LP en estudio de Maiden, la banda decidió lanzar una obra conceptual basada en este séptimo hijo. Si bien las letras de las canciones contendrían un alto contenido de ficción por narrar la historia de este personaje con poderes especiales, también había un gran trasfondo social en sus mensajes al exponer los tormentos y las vivencias de este extraño ser. Para la grabación del disco, la banda en esta oportunidad se dirigió a los estudios Musicland, en Munich, Alemania. Esta vez con la incorporación de teclados directamente para adornar las composiciones (y que en vivo sería ejecutado por Michael Kenney, el técnico del bajo de Steve) la banda lograría otro hito en su historia. Finalmente, en Abril de 1988, "Seventh Son of A Seventh Son" llegaba a las calles y se disparó al número uno de las listas británicas y al puesto número doce del Billboard Top 200. Algo muy llamativo de este trabajo es que, al tratarse de una obra conceptual, las composiciones no resultaron extensas en su duración. Más bien todo lo contrario. Salvo la canción que le da título a la placa (esa gloria de nueve minutos y medio), "Seventh Son of A Seventh Son" cuanta con la mayor cantidad de simples editados en la historia de Maiden para promocionar el álbum; "Can I Play With Madness?", "The Evil that Men Do", "Infinite Dreams" y "The Clarivoyant", todas ellas entrarían al TOP 10 de las listas en Inglaterra, algo que no ocurría desde "Run To The Hills" en 1982, e irían a parar a la colección de clásicos que Iron Maiden no se cansaba de sacar. Todo esto hace notar que estamos frente a otro álbum que es una delicia de punta a punta. Y efectivamente así lo es.

En vivo en 1988

En algunas oportunidades, Harris llegó a declarar a "Seventh Son…" como su disco favorito. La gira que llevó La Doncella para esta gira contó con otro despliegue escenográfico impactante. El escenario esta vez representaba un mundo congelado, con un Eddie enorme detrás de la batería de Nicko al que solo se le notaba la mitad de su cuerpo, tal cual ocurría en la portada del disco. Este tour también sería recordado como uno de los más magníficos en toda la historia de la banda el cual contaría con su pico más alto con La Doncella encabezando por vez primera el legendario cartel del Monster of Rock, en el Donington Park de Ingleterra. Para Maiden representaba un desafío enorme encabezar tal evento. Debían probar ante una multitud milenaria que estaban pasando por un gran momento... y encima en su propia casa. Comenta Dave Murray "Recuerdo que al finalizar el show tuve que tomarme un par de copas bien cargadas, porque aún no se me pasaba el nerviosismo." Y no era para menos; solo con leer el cartel del festival a uno se le saldría el corazón del pecho de la excitación: Helloween (con Michael Kiske en voces, y con quienes venían de deslumbrar al mundo con las dos partes de su "Keeper of the Seven Keys"), Guns and Roses, Megadeth, David Lee Roth y Kiss. ¿Y Cómo respondió la Dama de Hierro frente a semejante competencia?

Cartel del "Monsters
of Rock Festival"
de 1988

Sencillamente con el show que muchos (incluidos miembros de la banda) consideran el mejor show de su carrera. Lamentablemente, la muerte de dos fans durante la presentación de Guns And Roses, terminó empañando esa mágica jornada. "Nos lo dijeron después de que terminara el show, porque sino nunca hubiésemos salido al escenario sabiendo que dos fans habían muerto", comenta Steve Harris. Más allá de todo, el festival fue memorable, al igual que el resto de la gira y al finalizarla (dejando todo el año de 1989 reservado para descansar luego de un 1988 extenuante), Iron Maiden sellaba su etapa más fructífera. Por supuesto que la banda seguiría cosechando triunfos a lo largo de su extensa trayectoria (como veremos más adelante), pero hay que decir que lo que hizo Maiden en los 80s alcanzó un techo demasiado alto y, a la hora de hacer el balance histórico, hay que reconocer que en el periodo que se estaba por iniciar no todo sería color de rosa para los liderados por Steve Harris. Un hecho indiscutible sería el disparador de estos acontecimientos: la partida de Adrian Smith.

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