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Capítulo III: La Hora de la Bestia
Textos escritos por Juanmaiden

Lanzamientos durante este período

The Number of the Beast 1982 Piece of Mind 1983 Powerslave 1984 Live after Death 1985
Bruce Dickinson 1981

Bruce Dickinson

Hay que tener en cuenta que, por aquellos años, el cambio de un miembro tan distintivo como lo es un vocalista era algo más común, tanto en bandas que se iniciaban como en bandas consagradas. No obstante, la salida de Di'Anno planteaba un enorme interrogante. El sello que Paul había dejado impreso en los primeros dos LPs sería de una marca tan indeleble que ni él mismo se podría liberar de ella con el paso del tiempo. La popularidad de Maiden poco a poco se iba esparciendo como una enfermedad. Tal es así que en la costa Oeste de los Estados Unidos, unos tales Lars Ulrich y James Hetfield ya habían empezado a tomar nota de las enseñanzas dejadas por Harris y los suyos. Por eso es que, a la vez que el cambio de cantante era algo totalmente necesario, se trataba de una movida sumamente arriesgada y dificultosa. Cuenta la leyenda que Clive Burr, el baterista, le sugirió a Harris que probara con el vocalista de la banda anterior en donde el talentoso Clive militaba antes de llegar a la Doncella. En efecto, Bruce Dickinson por aquellos años se encontraba al frente de Samson, una banda que no trascendería más allá de la NWOBHM. Bruce contaba con un registro vocal mucho más lírico y melódico que el aguerrido caudal con el que contaba Paul, pero a su vez contaba con una potencia en sus cuerdas vocales totalmente insospechada en aquellos años, que remitía a las viejas grandes estrellas de los 70s como Ian Gillan o Robert Plant. Bruce también declaró en diversas oportunidades haber quedado fascinado con las performances en vivo de Maiden cada vez que tuvieron la posibilidad de cruzarse. Recuerda Dickinson "Cuando los veía me decía 'Wow! … si tan solo pudiera cantar para esa banda. Sí, voy a cantar para esa banda". Tras un par de reuniones formales, para fines de 1981 Bruce Dickinson pasó a formar parte de Iron Maiden.

Iron Maiden 1982

Formación que grabó el tercer LP

Lo primero que había que hacer era presentar al 'pibe nuevo' a los fans de la banda, quienes muchos de ellos se resistían aún a la idea de haber perdido a Di'Anno. Con tan solo algunas presentaciones en Inglaterra y en algunos otros países de Europa, Bruce llegó a convencer hasta a los fans más acérrimos, o al menos a la mayoría de ellos. Pero claro, la prueba de fuego iba a estar en el estudio, y como si todo esto fuera poco, los temas que Harris y los suyos habían compuesto a lo largo de todos estos años ya se habían agotado y la banda por primera vez se encontró en la situación que debían componer un disco integramente desde cero. Recuerda Harris "No te imaginas hasta que punto esto te puede cambiar. Venir componiendo de manera natural a lo largo de los años y de repente encontrarse en la situación en que teníamos que componer un álbum en su totalidad, porque ya habíamos agotado los temas de reserva en los otros dos discos. Y por consiguiente, lograr que el nuevo álbum fuera claramente superior a sus dos predecesores. Era muchísima presión" Que si trabajar bajo presión puede lograr muchas veces resultados óptimos, creo que el mejor ejemplo lo podemos hallar en el tercer disco de los ingleses, ya que lo que estaba a punto de editar Iron Maiden no sólo cambiaría para siempre la historia de la banda, sino también la del Heavy Metal todo.

Iron Maiden Beast on the Road

La banda en la gira
"Beast on the Road"

Ocho canciones sencillamente perfectas; una portada que nos mostraba a un Eddie con sus ojos llameantes en el infierno haciendo de marioneta del diablo (y viceversa); un sonido atronador; una banda en plena forma y consolidando magistralmente su propuesta con la cual definiría para siempre lo que hoy se conoce como Metal Clásico; cualquier adjetivo de grandeza que se le quiera buscar a "The Number of the Beast", la tercer entrega del grupo, sería insuficiente para definirlo como corresponde. Las guitarras gemelas de Smith y Murray alcanzarían su esplendor inmortalizando riffs y melodías que iluminarían a generaciones por el resto de los tiempos. Harris una vez más (y como siempre lo haría) nos hacía obligarnos a desconfiar de su humanidad por las proezas que lograba con su bajo. Cliver Burr se perfilaba como uno de los bateristas del momento y la voz mágica de Bruce Dickinson terminaría de cautivar a todo el mundo, forzándose al extremo en las tomas más pesadas y seduciéndonos con sus armonías en los momentos más calmos. "Run to the Hills" y "The Number of the Beast" eran los hits que oficiaban de carta de presentación; la potencia de bombas como "Invaders" o "22 Acacia Avenue" dejaría pasmado a quienes las oían y la grandilocuencia épica lograba todo su esplendor en la inmortal "Hallowed be thy Name". La gira de presentación de esta joya, titulada "The Beast on the Road", sería un fastuoso tour de 180 fechas que los llevaría durante casi todo 1982 a dejar prácticamente ningún hueco sin cubrir por Europa Occidental, Estados Unidos, para volver finalmente a tierras niponas; y acompañados por un Eddie que ahora se presentaba como un muñeco enorme que salía a acosar a la banda cada vez que ejecutaban la canción "Iron Maiden". De más está decir que el disco trepó al puesto número uno del chart británico y que se convertiría en una pieza imprescindible en la discografía de cualquier metalero que se precie de tal. Iron Maiden acababa de hacer historia. Ahora que se había alcanzado la cima, había que mantenerse, sobre todo cuando también otros grandes nombres como Judas Priest, Deff Lepard, Ozzy Osbourne o Scorpions estaban también haciendo inmortales sus obras. Por lo que 1983 tendría a la banda muy ocupada otra vez. Pero antes de entrar a grabar lo que sería su cuarta placa, y para no perder la costumbre, una nueva desvinculación se producía en el seno de la banda.

Nicko McBrain 1983

Nicko McBrain

Esta vez fue Clive Burr quien decidió abandonar el barco, aparentemente por no poder soportar las exigencias que estaba implicando ser parte de Iron Maiden, las cuales eran mayores conforme el éxito del grupo iba en aumento. Aquí se hace necesario aclarar un detalle sobre el cual se retomará más adelante: el ritmo de vida que la banda llevó por aquellos años superaba los límites de la exigencia para cualquier ser humano y es por eso que la ruptura de Clive no fue algo tan extraño. Si bien Harris y los suyos tenían una insaciable sed de gloria, no es menos cierto que hay que suponer que el sello ejercía presiones muy grandes en el grupo para que mantuvieran ese ritmo constante de grabar-girar-grabar-girar casi ininterrumpidamente, puesto que si bien Maiden estaba haciéndose famoso en todo el mundo lo más sorpréndete (y como sigue ocurriendo hoy en día) era que para los grandes medios pasaban desapercibidos, y aún con un éxito tan rotundo como lo fue "The Number of the Beast" las FM por aquel entonces estaban focalizándose en la escena Glam que estaba surgiendo en California. De modo que Maiden se concentró en hacer lo que mejor sabían hacer: componer y dar demoledoras presentaciones en vivo. Ya con Nicko McBrain incorporado a la banda para reemplazar a Clive Burr, el quinteto se dirigió a las Bahamas para grabar otra placa fundamental en su haber: "Piece of Mind", de 1983, se mantuvo muy acorde a lo logrado por su antecesor gracias a temazos como el clásico y eterno "The Trooper", o también las geniales "Flight of Icarus", "Die With Your Boots On", "Revelations" y "Where Eagles Dare". Ya contando con un presupuesto mayor (los beneficios de la fama) Maiden se dispuso a armar un escenario temático para su gira, acorde a la nueva placa que estaban presentando, que en esta caso intentó emular una suerte de manicomio en donde Eddie (tal cual ocurre en la portada del disco) aparece como un demente en un camisa de fuerza.

La banda en la grabación de
"Piece of Mind"

Por supuesto que el tour fue igual de extenuante que el anterior, solo que esta vez la banda aterrizaría en Norteamérica por primera vez como cabezas de cartel, logrando así fechas memorables como las del Madison Square Garden de Nueva York. Otro hito para recordar en esta gira fue el cierre en el festival de Dortmund, Alemania, en donde Maiden secundado por titanes como Ozzy y Judas Priest, ofrecería una de sus actuaciones más destacadas de todos los tiempos. Ya a esta altura cabía hacerse el siguiente interrogante ¿Quién podía parar a Iron Maiden? Irónicamente, la respuesta a la pregunta serían ellos mismos; tras un período muy breve de descanso la banda volvió al Compass Pont en Bahamas para registrar su quinto trabajo. Como no podía ser de otra forma, en 1984 vería la luz "Powerslave", otro disco que nos trae nuevamente a una agrupación que parecía desconocer las deficiencias compositivas. Esta vez se animaron a ir un poco más allá en sus pretensiones instrumentales, dándole vida a la que es hasta hoy su composición más extensa, la sobervia "Rime of the Ancient Mariner". Pero también había tiempo para momentos más directos como "Aces High y "2 Minutes to Midnight" ambas dos destinadas a ser parte de cualquier Best of de la banda. Los aires épicos volvían a decir presente en temas como "Powerslave" o en "The Duellists" que no hacían sino darle el broche a otra placa sumamente brillante. De más está decir que para estas alturas Iron Maiden ya había dejado atrás esa etiqueta de la NWOBHM, y ahora ya era respetados hasta fuera del ámbito metálico, por lo que el mundo ahora sí estaría preparado para ser testigo de una de las giras más soberbias de todos los tiempos.

Iron Maiden World Slavery Tour

El escenario de la "World Slavery Tour"

El "World Slavery Tour" sería una recorrida de proporciones monumentales, tanto por su duración como por su envergadura. La escenografía egipcia, acorde a la portada del nuevo álbum, con Eddie en su versión momia, más el increíble repertorio que Maiden llevaba consigo por aquellos años marcarían el techo en la carrera de la banda (si bien la misma siguió gozando de un éxito enorme). Hechos atemporales como el presentarse por primera vez en el bloque comunista de Europa (algo que casi nadie había hecho hasta entonces); el primer Rock in Rio en Brasil (y por transitiva, su primer llegada a Sudamérica), o las presentaciones en el Long Beach Arena de Los Angeles, las cuales servirían de base para su primer registro en vivo de larga duración (tanto en disco como en VHS), el perfecto "Live After Death" harían de esta gira algo inolvidable tanto para la banda como para sus fans. Lamentablemente, la otra cara de esta moneda fue el haber llevado a la banda al borde de su ruptura; en efecto, el "World Slavery Tour" tuvo al quinteto durante más de un año entre 1984 y 1985 en la ruta, prácticamente de manera constante. El esfuerzo enorme llevado a cabo por cada uno de los miembros provocó una serie de roces entre ellos y el agotamiento como resultado de semejante proeza maratónica terminó afectando las presentaciones finales del tour, sobre todo las performances de Bruce Dickinson, quien quedó con su voz muy agotada. Ante esta situación, el grupo llegó a un total acuerdo: había que tomarse un descanso bastante pronunciado. En palabras de Steve Harris: "Tomé conciencia que por diez años casi no paramos nunca. Debíamos detenernos un tiempo sino íbamos a terminar todos en el manicomio."

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