Encuentro cercano con Iron Maiden

En el “fan experience” de hoy, Alejandro Fernández nos cuenta cómo ocurrió ese inolvidable primer contacto con la Doncella y lo que lo llevó a hacer su fanatismo por la misma.


Mi historia con Iron Maiden comenzó en enero del 2001, hasta el momento no le prestaba mucha atención a la música, escuchaba canciones de radio pero nada me atrapaba.

En el verano de ese caótico año para nuestro país, estando de vacaciones en Mendoza, donde tengo familia, en la habitación de mi hermano vi algo que me llamo la atención.

El tenía el CD “Virtual XI”, me maravillo el dibujo de la portada así que tuve que ver de qué se trataba.

Empezó a sonar la primera canción, “Futureal” y automáticamente quede fascinado por lo poderosa que sonaba esa canción. 

Solo unos días después fui a un Musimundo y pedí a un vendedor “el último CD que haya sacado Iron Maiden”, y así fue que me trajo “Brave New World”, mi álbum favorito aún a la fecha de hoy.

Nuevamente al verlo quede loco con la portada. Llegamos a la casa en Mendoza, ansiosos con mi hermano por escucharlo. Apenas empezó a sonar “The Wickerman” estábamos impresionados, hasta que algo nos sorprendió, la voz no era la misma que conocíamos, en ese instante conocimos al impresionante Bruce Dickinson.

Con el precario internet que disponíamos en ese entonces leímos un poco de la historia, para ver quién era este nuevo cantante, Dickinson. Bueno, nos enteramos que no era tan nuevo.

De a poco y con las dificultades de ese momento, fui conociendo el amplio espectro musical de Maiden, ahorrando para comprar CDS en Musimundo o en Guía Musical. Tan espectacular me pareció la obra de esta nueva banda para mí,  que por años no escuche otra cosa que no sea de ellos.

Pude ver a la Bestia en vivo por primera vez en Vélez, en la gira correspondiente a “Dance of Death”, desde ahí fui a todos los recitales que dio la Doncella en el país.

Una de las experiencias más cercanas que tuve con la banda fue luego del recital que brindaron en Ferro por el “Somewhere Back in Time”, por cierto el recital a mi gusto más flojo que vi de ellos; algunos argumentan que fue debido al trato que sufrió la hija de Harris, quien tocó con su banda como telonera.

En ese recital estaba con un amigo con quien iba a los conciertos, y al terminar el mismo le avisan que la banda iría a tomar unas copas a un bar a la vuelta del hotel en que se hospedaba la banda, el Sheraton.

Con ciertas dificultades llegamos luego de tomar algunos colectivos y buscar bares por la zona en el que estuviera la banda.

En total unas 2 horas después aproximadamente de terminado el show, nos confirman en la puerta de un bar, ¡que estaban ahí!

La emoción bajo un poco cuando me dijeron que no podría entrar por no tener DNI (pocas veces me odie tanto como en ese momento).

No quedo otra que hacer guardia afuera, ya que por más que rogara por horas, no hubo caso, la seguridad del lugar no me dejó entrar.

Ahí adentro estaban Steve Harris y Janick Gers, a poquísimos metros, solo dos pelados que me superaban en altura y musculatura nos separaban.

Tipo 4 A.M.,y con un tipo de seguridad, salió Gers, algunas personas que esperábamos afuera nos abalanzamos y con un fibrón que alguien del lugar me había prestado, le di para que me firme lo único que tenía como para que lo haga, la entrada del recital. La verdad que de no saber de quién es la firma, no es identificable. Por eso para la próxima firma que debía conseguir, pedí prestada una lapicera.

Más de una hora después salió él, el líder de la banda más grande del planeta, también obviamente con seguridad.

Debo admitir que en ese momento con mis 20 años me temblaron las piernas.

Lo primero que pensé es que era menos alto de lo que me parecía allá arriba en los escenarios, lo segundo fue ver que era una persona de carne y hueso, a pesar de ser un Dios del metal.

Mucha más gente se acercó a Harris, quien firmaba las cosas que le daban o se sacaba fotos con sus fans, a medida que caminaba para irse.

Ante el temor de que se vaya y no conseguir nada de él, tuve el atrevimiento de tomarlo del brazo con una mano y con la otra darle la lapicera y la entrada.Por suerte en su gran humildad no lo tomo a mal, así que me di vuelta y la firmó sobre mi espalda. Un instante que para mí quedo grabado a fuego.

Esta reliquia que tengo se encuentra en mi altar personal del metal, junto entre otras cosas con una púa que agarre en un recital de Metallica (esta es otra historia), y es mi tesoro más importante.

Desde ese entonces y hasta la actualidad mi fanatismo por la banda sigue en ascenso, tengo todos sus cds y dvds, y con la entrada ya comprada me encuentro esperando que pasará con el show unipersonal de Dickinson.

Desde ya gracias por el espacio y por mantener unida a la comunidad argentina fanática de Maiden.-


Si querés que tu anécdota maideneana aparezca en esta sección de la web, envíanos un mail a maidenarg@gmail.com contándonos tu historia en, por lo menos, mil (1000) caracteres y dos (2) fotos.